Talleres literarios - Lo bueno, si breve

¿Por qué nació el taller?

El taller nace a partir de las ganas de expandir mi trabajo literario a más aspectos que solo la escritura propia.


¿Por qué el nombre?

Se llama “Lo bueno si breve” porque es un taller de cuentos. Conocemos y reconocemos la estructura de piezas de narrativa cortas. Leemos cuentos de otros escritores, porque creo que es fundamental leer para escribir, y luego proponemos consignas disparadoras para trabajar en la semana. Si los talleristas tienen material por fuera de la consigna, se acepta también. La idea de la consigna es generar una punta de trabajo para que surjan las ideas, no es una obligación.


¿Tiene restricciones un taller? ¿Cuáles?

Las únicas restricciones que se me ocurren tienen que ver con lo lingüístico en el sentido de uso del idioma, ya que leemos y escribimos en español. Pero puede ser muy interesante para alguien que lo esté aprendiendo, como un modo de práctica de nivel avanzado.


¿Por qué le recomendaría a alguien empezar en su taller?

Recomiendo mi taller para personas sin experiencia previa que quieran comenzar a escribir a partir de textos breves o para personas con experiencia que necesiten disparadores o quieran trabajar sus cuentos ya escritos.


¿Qué opinión tiene de la modalidad virtual?

La modalidad virtual es útil y simplifica algunas cuestiones formales. Cuando no se dispone de un espacio físico para los encuentros, o para acercar a talleristas que viven lejos de donde se dicta el taller. En mi caso personal, yo fui asistente de talleres virtuales por el segundo motivo y funcionan muy bien.


¿Le sirve a alguien que recién empieza a escribir un taller? ¿Y su taller en particular?

Un taller literario sirve a veces para encontrar disparadores o consignas para escribir, cuando nos encontramos frente a la mítica “página en blanco”. También es un espacio para leer frente a otros lo que escribimos, que es algo muy enriquecedor, porque la visión que frecuentemente tenemos de nuestra propia producción no siempre ocurre igual en la mente del lector.

Creo que sí, y, como dije antes, una de las ideas de mi taller es ayudar a quien se inicia en la escritura. También hago otro taller, ese es de un mes de duración, en el que trabajamos a partir de fotos anónimas. Ese es ideal para quienes recién comienzan porque la foto propone personajes y sugiere situaciones sobre las que se puede escribir una historia.


¿Por qué se habla de “taller” literario?

Se habla de “taller” porque es un espacio de trabajo. A diferencia de una clase o un curso, donde alguien expone y los asistentes escuchan, en el taller se produce y se comparte. A escribir se aprende escribiendo, y el taller es un espacio más para esta práctica.


¿Cómo organiza el grupo o los grupos?

Los grupos son reducidos, en este momento hay dos horarios disponibles (en el de formación continua, el de fotos tiene otro horario) y básicamente esa es la organización, la disponibilidad horaria.


¿Por qué se dedica a coordinar un taller literario?

Me ocurrió de participar de una diplomatura y darme cuenta de que yo podía hacerlo. Me limito al género que manejo como escritora, que es el cuento, y todo surgió, como dije antes, por las ganas de ampliar mi trabajo en relación con la literatura a otros aspectos. Es interesante trabajar con gente que poco antes de empezar no se animaba a escribir y empieza a lograrlo. Vale la pena.

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