Talleres literarios - Taller de Lectura y Escritura

¿Por qué nació el taller?

Empecé a dictar talleres de lectura y escritura (porque las considero indivorciables) en mi departamento, en zona sur, en 2013, mientras trabajaba de 9 a 18 hs. en el ámbito de la gestión educativa; había dejado de dar clase, de estar dentro de un aula, y extrañaba la docencia. Entonces me incliné por la educación informal, por el espacio del taller. Abrí dos grupos de cinco participantes (por una cuestión de espacio físico y, también, para facilitar la personalización), a quienes les proponía lecturas y ejercicios de escritura creativa en vivo. Uno de los grupos devino en taller quincenal de narrativa, en el cual partíamos de textos literarios modélicos, más precisamente cuentos, que analizábamos en forma y contenido, y luego les proponía una consigna o disparador de escritura. Dos semanas después del primer encuentro, nos reuníamos para leer los textos producidos. Continué con este taller quincenal de lectura y escritura, con cupo reducido, de forma virtual, a partir de 2020, y se mantiene hasta hoy. En simultáneo, desde 2016, coordino un taller de lectura y escritura semanal (hoy con modalidad híbrida), de doce participantes, junto a Natalia Rozenblum, que contiene clase de lectura, clase de escritura creativa en vivo, clases de escritura, donde leemos el material producido y damos devolución, y clases de reescritura, en las cuales alentamos a los participantes a volver sobre los textos escritos en base a las devoluciones, sugerencias y comentarios del grupo. Desde 2014 coordino talleres y grupos de lectura, exclusivamente, para quienes están interesados en encarar la lectura de material de ficción (cuentos, novelas cortas) y de no ficción (ensayos, crónicas), de forma más exhaustiva, crítica y profunda. Propongo talleres mensuales de lectura, en base a un hilo conductor (puede ser temático, geográfico, estilo, género literario, etc.), y grupos de lectura que giran en torno a un recorte de vida y obra de un escritor/a (hemos trabajado, por ejemplo, con James Joyce, Virginia Woolf, Natalia Ginzburg, Alice Munro, Annie Ernaux, Claire Keegan, entre otros). Dicto los talleres y grupos de lectura de forma online desde 2020, pero en el último año los he devuelto a la presencialidad, ya no en mi casa, sino en espacios culturales y librerías, como Mandolina Libros. Finalmente, desde 2021, dicto jornadas de lectura online, que han devenido presenciales, las cuales consisten en un encuentro mensual dirigido, sobre todo, a aquellos participantes que no pueden comprometerse a una mayor frecuencia. Las jornadas se proponen como tríadas de cuentos, de tres autoras distintas, dentro de la literatura universal, enlazadas por un hilo conductor. En la actualidad las jornadas se hacen en Las Perlas Rojas (hoy Club Social y Gráfico El Plumín) y La COOP.


¿Por qué el nombre?

El taller de lectura y escritura que coordinamos con Natalia Rozenblum se llama así, precisamente (nada original, lo sabemos): Taller de Lectura y Escritura. Los talleres y grupos de lectura adquieren distintos nombres según la propuesta; por ejemplo, al grupo de lectura de Antón Chéjov lo titulé Sin trama y sin final. En este momento estoy dictando un taller online de lectura de cuento moderno y contemporáneo bajo este nombre: Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio, gentileza de Alice Munro y el título de su libro de cuentos publicado en 2001. Recientemente dicté una jornada de lectura en torno a tres cuentistas latinoamericanas, del cordón andino (Mónica Ojeda, Katya Adaui y Alejandra Costamagna), y lo bauticé Al borde de la frontera.


¿Tiene restricciones un taller? ¿Cuáles?

Absolutamente ninguna restricción. Los talleres de escritura que coordino (que contienen lectura) están destinados a quienes quieran encarar producción de narrativa (más específicamente cuentos); y los talleres de lectura reúnen a lectores fervientes, curiosos, sensibles, agudos, que buscan emprender el debate y el diálogo en torno a material de ficción y de no ficción, dentro de un espacio colaborativo y enriquecedor.


¿Por qué le recomendaría a alguien empezar en su taller?

Hay, afortunadamente, una cantidad enorme de talleres de lectura, de talleres de escritura, de talleres de lectura y escritura, y sus correspondientes variaciones y combinaciones, métodos y modalidades. Hacer taller, cualquier tipo de taller, significa ingresar en un espacio colectivo de mentes y corazones afines; implica desarrollar las capacidades individuales y también las sociales; abrirse hacia dentro y hacia fuera, inaugurar el diálogo interno y externo. No sabría decir por qué recomiendo particularmente los talleres que coordino, pero sí que los invito a consultar, a preguntar, a indagar, a ver si la conexión resulta y se aventuran a estas experiencias.


¿Qué opinión tiene de la modalidad virtual?

Impensada hace poco más de cinco años, hoy naturalizada por completo. En mi caso, me dio la posibilidad de convocar a participantes de distintas partes del país (y por fuera del país también; por ejemplo, tengo una alumna en taller de lectura y escritura, argentina, que empezó las clases en Buenos Aires, de forma online, siguió desde Singapur, gracias a esta herramienta, y hoy se suma a los encuentros desde Bangkok). Me resulta práctica, dinámica, abierta. Tanto desde mi rol de coordinadora de talleres como de alguien que asiste a ellos (actualmente estoy haciendo un seminario de lectura de la obra de Shakespeare vía zoom; incluso lo hago de forma asincrónica). La virtualidad extendió, amplió, las posibilidades de que más personas se sumen a propuestas de lectura y escritura, en el caso del ámbito de la literatura, y que, además, puedan interactuar con otros, en distintas partes del mundo, podríamos decir, que comparten sus mismos intereses e inquietudes. Es algo realmente fabuloso.


¿Para qué sirve un taller literario?

No lo puedo poner en términos utilitarios. Creo que cada participante viene con una expectativa que puede, o no, ser cumplida por el taller. Es importante de antemano saber qué se espera del espacio al que concurrimos, del coordinador; pero también estar abierto a la revelación, a la sorpresa. Estoy convencida de que la experiencia de un taller literario transforma nuestra forma de ver el mundo, de vincularnos con el entorno y con los otros; impacta en nuestra sensibilidad, en nuestra mente, y en nuestro sentido práctico. Nos abre universos singulares, inesperados, nuevos, a partir del contacto con lo más cercano que tenemos: la palabra. Con lo cual, un taller literario nos enseña, también, a resignificar el lenguaje, a repensar el mundo, a adoptar distintas perspectivas, miradas, sobre el entorno y los otros, sobre los vínculos y la condición humana en general. En síntesis, un taller literario enriquece, ensancha.


¿Le sirve a alguien que recién empieza a escribir un taller? ¿Y su taller en particular?

Por supuesto. Es importante, también, consultar previamente con el coordinador de un taller si el espacio está abierto a quienes no tienen experiencia con la escritura creativa. En tanto tengo diversas propuestas de taller de escritura (que, insisto, va de la mano de la lectura, la mejor maestra para escribir), hay lugar para quienes se inician en esta práctica, y también para quienes ya vienen con cierto recorrido, en proceso.


¿Por qué se habla de “taller” literario?

Un taller, a diferencia de un curso, o de una clase magistral, es un espacio plural, colaborativo, de diálogo e intercambio, de participación conjunta y activa; de crecimiento colectivo. Un taller se construye entre todos: coordinador y participantes.


¿Cómo organiza el grupo o los grupos?

El taller quincenal de lectura y escritura tiene un cupo reducido de seis participantes, que ya tienen un recorrido previo en la escritura narrativa. El taller semanal de lectura y escritura, con un cupo de doce participantes, que coordinamos con Natalia Rozenblum, está abierto, sobre todo, a quienes han realizado talleres de escritura creativa, a quienes año a año renuevan la apuesta, y continúan el recorrido, el proceso, con nosotras, pero también dejamos algunas vacantes a quienes quieren ingresar en la práctica de la escritura. Otro taller online que propongo, de escritura creativa, convoca únicamente a quienes se inician. Los talleres, grupos y jornadas de lectura tienen vacantes limitadas (no más de quince participantes), se promocionan vía redes sociales, Newsletters, emails, se puede elegir la modalidad online o la presencial, según disponibilidad e interés, y están abiertos a todo aquel que se encuentre convocado por la propuesta, ya sea por las temáticas o por lo/as autore/as que se lean, y trabajen. Funciona muy bien el “boca en boca”, la recomendación, con lo cual en mis espacios, sobre todo de lectura, hay madres e hijos, amigos, parejas, colegas, compañeros de trabajo, asistiendo en simultáneo. Esto refuerza la idea de espacio de encuentro, de intercambio, plural, colectivo; de diálogo nutritivo: la base de todo taller (literario).r.


¿Por qué se dedica a coordinar un taller literario?

Me dedico a la docencia desde hace más de veinte años. Lo he hecho en distintos ámbitos, niveles, y roles. Hoy en día elijo el espacio de taller (de lectura, de lectura y escritura), con adultos, porque me conecta más íntimamente con mi rol de educadora, de facilitadora, y también con mi inclinación hacia el universo de la literatura, de la lectura y de la escritura; el taller modifica el modo en que leo y escribo, y el modo en que me posiciono frente a un grupo de alumnos, participantes, educandos. El espacio de taller me educa, me transforma, me enriquece, y me da felicidad; me ilusiona. Hoy forma parte de mi ética laboral, pero también de mi ética personal, de mi forma de llevar adelante mis prácticas y experiencias de vida. Lo considero un refugio y un faro.




Ana V. Catania nació en 1980, en Capital Federal, y se crió en el sur del Gran Buenos Aires. Estudió Filosofía y trabaja en Educación desde hace más de veinte años. Completó la formación en Escritura Narrativa en Casa de Letras, y entre 2013 y 2022 realizó tutoría de obra con José María Brindisi. Coordina talleres y cursos de filosofía, lectura, y escritura desde 2014. Colaboró para distintos medios gráficos y digitales como Conga, Encerrados Afuera, Style BA (Time Out), Bla (Uruguay), Sede, Con-versiones, Escritores del Mundo. Entre 2014 y 2017 fue editora de la revista Olfa, de distribución gratuita y versión digital. En febrero de 2020 publicó su primer libro de cuentos Nada dentro salvo el vacío (Editorial añosluz).

https://registrodeescritores.com.ar/project/ana-victoria-catania

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